Ósculos: Romanza.

Cuando el amor latía en nuestras almas, era todo ilusión, ternura y fuego; sin saciarnos jamás, locos y dichosos nos dimos muchos besos… pero hoy, que un espantoso abismo nos separa y tan lejos estamos, hay tan lejos… también sabemos que como no existen espacios para el alma,  nos besamos mi amor con los recuerdos…

Este tema es un clásico del folclor ecuatoriano de origen “incaico” que habla de un amor del pasado lleno de ilusión y de ternura.

Medellín septiembre 12 de 1.977
Yolanda Ramírez Z.

Poema del Renunciamiento: *José Ángel Buesa.

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
pasarás en silencio mi amor… y al pasar,
fingiré una sonrisa como un dulce contraste
del dolor de quererte … y jamás lo sabrás.

Soñaré con el nácar virginal de tu frente,
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar,
soñaré con tus labios y desesperadamente,
soñaré con tus besos … y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá…
y ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca … y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio … como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar…
y el lejano perfume de mi amor imposible,
rozará tus cabellos … y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
el tormento infinito que te debo ocultar,
te diré sonriente “No es nada … ha sido el viento”.
me enjugaré una lágrima … ¡y jamás lo sabrás!

*José Ángel Buesa: Provincia de Cienfuegos Cuba 1.910-1.982 Santo Domingo, poeta y escritor. 

Medellín septiembre 17 de 1.976
Yolanda Ramírez Z.  

Milagro de Amor en una monarquía: New York Times.

«Al brillar un relámpago nacemos y aún dura su fulgor cuando morimos,,,¡cuán corto es el vivir! Gustavo Adolfo Bécquer poeta español.

En 1.953 en el susurrante y agudo silencio durante la coronación de la reina Isabel 11 en la Abadía de Westminster, Philip Mountbaden duque de Edimburgo de 31 años se quitó la corona y se arrodilló a los pies de la joven con la que se había casado 6 años antes y juró lealtad, la que Felipe mantuvo durante los 68 años siguientes, lo que no es solo un milagro en una monarquía, sino en un matrimonio moderno,

No fue fácil para él asumir su papel de caminar siempre dos pasos atrás de su esposa… Felipe fue la inquietante definición de un “macho alfa completo” asombrosamente guapo, vigoroso y seguro de sí mismo; cuando se inclinaba desde su enorme altura sobre alguien que se hubiera equivocado, podía sentir una experiencia de temer.

Este matrimonio fue por amor, desde el principio, Isabel se enamoró de él cuando tenía 13 años siendo Felipe Príncipe de Grecia y de Dinamarca, oficial de la Armada de 18 años quien la acompañó en el Royal Naval College de Darmouth; con el tiempo se enamoró de élla y en 1.946 en una carta le propuso matrimonio en Balmoral; aunque Felipe tenía parentesco con las coronas de Europa, los padres de Isabel pensaron que no sería seguro, pues su familia había sido expulsada al exilio y él era un príncipe sin nada.

La tímida Isabel no se intimidó porque vio en Felipe a la persona que élla llamaría en su 50 años de aniversario: “mi soporte y mi fuerza durante estos años”, los dos estuvieron unidos por el sentido del deber y el deseo de servir; élla le brindó a Felipe un lugar emo- cional seguro e incuestionable, él acompañó a la reina en más de 22 mil compromisos reales en todas sus giras por el extranjero y a veces le ladraba a la prensa: ¡no empujen a la reina!… cuando se le acercaban demasiado; élla lo animó para que jugara Polo, volara y condujera carruajes, a la edad de 97 años conducía uno de 4 caballos por Windsor Great Park, tenía pasión por la tecnología sin entrar en el ámbito constitucional de la reina.

Para élla la experiencia del Covid en Inglaterra fue una bendición inesperada y también traumática, pasó un año encerrada en Windsor y en Balmoral con el amor de su vida; en público no había demostraciones de afecto, sin embargo, en privado tuvieron una maravillosa intimidad y cuando notó que Felipe se estaba quedando sin fuerzas, élla suavemente y con amor lo dejó ir.

Medellín abril 15 de 2.021
Yolanda Ramírez Z.          

No dejes de soñar: poema del folclor venezolano.

No dejes de soñar… así como el ancho mar, como el solitario llano, como una noche sin Luna y como el silencio encantado… como la lluvia implacable, como el lucero lejano así se encuentra mi vida porque sé que te has marchado… y en esta inmensa soledad con mis recuerdos te voy buscando y en mis sueños te repito, que hay que olvidar lo que ya se encuentra muerto y conservar lo que aún no se ha perdido, y aunque he tratado de buscar otra salida en los recónditos lugares de mi alma, hay una voz que me recuerda que es mentira que se puede olvidar cuando se ama…

Cocorná 8 de enero de 2.024
 Yolanda Ramírez Z.

No moriré del todo para ti: poema de Pablo Neruda.

No moriré del todo para ti amiga mía mientras viva en mi alma tu recuerdo… un verso, una palabra, una sonrisa te dirán claramente que no he muerto; volveré en las tardes silenciosas con la estrella que brilla para ti, con la brisa que nace entre las hojas, con la fuente que sueña en el jardín … Volveré con el piano que solloza en los Nocturnos de Chopin, con la lenta agonía de las cosas que no saben morir, con todo lo romántico que inmola este mundo cruel que me destroza, a tu lado estaré cuando estés sola, como una sombra más junto a tu sombra en el jardín.

Medellín abril 21 de 2.020
Yolanda Ramírez Z.      

Pensando en ti

Llámame cuando tengas que sentir mi cariño, cuando te duela el corazón… cuando se junten tus ojos con los míos, cuando escuches mi canción, cuando no puedas encontrar tu camino llámame y verás, que soy la voz que se transforma en mujer… Soy el origen del “ser” estación del mundo que has de tener, abrázame así y volverás a ser feliz, volverás a revivir, volverás a mí con amor… porque es así… porque siempre será así cada vez que tú me llames amor.

Medellín septiembre de 1987
Yolanda Ramírez Z.       

Viviré con tus recuerdos: del folclor argentino.

Recordaré de tu pasión la intensidad, evocaré de tu mirar la claridad, soñaré que aquel ayer no se alejó… recordaré la noche azul en que te vi, en el jardín primaveral de la ilusión, recodaré cuando al partir me estremecí al contemplar las rosas de mi amor temblando en tu balcón.

Evocaré de tu besar la ensoñación y el halo azul que iluminó cuando besé ebrio de amor tu boca en flor y el madrigal que te ofrecí al ver tu hermosa faz teñida de rubor… el recuerdo de tus ojos ha de ser en mi camino brillantísimo fulgor, si te alejas de mi lado viviré con tus recuerdos y acariciando tu nombre entre vagos rumores y ensueños, haré de las horas pasadas mi sublime novela de amor.

Medellín febrero 14 de 1.977
Yolanda Ramírez Z.

El buque de los enamorados: de *Carlos Castro Saavedra.

«El amor hace todas las cosas fáciles y la Fe las hace posibles» Emmanuel Kant: filósofo alemán.

Iba hacia algún lugar en el mar entre las olas inmensas y con mi soledad de navegante pensaba en ti… soñaba que iba a perfumar los puertos, a sembrar anclas y constelaciones; soñando contigo mi amor, las aguas furiosas sacaban en el sueño a esta nave triste como si fuera un leño; el buque sin ti, era una nave herida flotando tristemente sobre cantidades de flores que se movían en medio de las gaviotas, las estrellas brillaban mar adentro en la noche de mi alma… no tengo más que tus recuerdos; te veía venir sobre las olas donde el tiempo era tu ausencia y el mar traía la sombra de la tristeza mía, en la noche volaban los luceros como peces dorados por el cielo y yo pensaba que tal vez en la tierra firme tú también contemplabas ese vuelo…

*Carlos Castro Saavedra: dramaturgo español.

  Medellín febrero 13 de 2.020
Yolanda Ramírez Z.        

El buque de los enamorados: de *Carlos Castro Saavedra.

Iba hacia algún lugar en el mar entre las olas inmensas, y con mi soledad de navegante pensaba en ti… soñaba que iba a perfumar los puertos, a sembrar anclas y constelaciones; soñando contigo mi amor, las aguas furiosas sacaban en el sueño a esta nave triste como si fuera un leño; el buque sin ti, era una nave herida flotando tristemente sobre cantidades de flores que se movían en medio de las gaviotas, las estrellas brillaban mar adentro en la noche de mi alma… no tengo más que tus recuerdos; te veía venir sobre las olas donde el tiempo era tu ausencia y el mar traía la sombra de la tristeza mía… en la noche volaban los luceros como peces dorados por el cielo y yo pensaba que tal vez en la tierra firme tú también contemplabas ese vuelo…

*Carlos Castro Saavedra: dramaturgo español.  

Medellín febrero 13 de 2.020
Yolanda Ramírez Z.        

El colibrí y la flor: poema anónimo.

Creció una flor en la orilla de una fuente… más pura que la flor de la ilusión pero el huracán la tronchó de repente cayendo al agua la preciosa flor… un colibrí que en su ramaje estaba, corrió a salvarla solícito y veloz y cada vez que con su pico la tocaba, zambullíase en el agua con la flor… el colibrí la persiguió constante sin dejar de buscarla en su aflicción, pero se hundió desmayado en la corriente teniendo la misma suerte de la flor…

Así también hay en el mundo seres que en su vida van tras un tesoro… yo soy el colibrí si tú lo quieres, mi pasión es el torrente y tú la flor.

Medellín febrero 28 de 2.018
Yolanda Ramírez Z.