«Al brillar un relámpago nacemos y aún dura su fulgor cuando morimos,,,¡cuán corto es el vivir! Gustavo Adolfo Bécquer poeta español.
En 1.953 en el susurrante y agudo silencio durante la coronación de la reina Isabel 11 en la Abadía de Westminster, Philip Mountbaden duque de Edimburgo de 31 años se quitó la corona y se arrodilló a los pies de la joven con la que se había casado 6 años antes y juró lealtad, la que Felipe mantuvo durante los 68 años siguientes, lo que no es solo un milagro en una monarquía, sino en un matrimonio moderno,
No fue fácil para él asumir su papel de caminar siempre dos pasos atrás de su esposa… Felipe fue la inquietante definición de un “macho alfa completo” asombrosamente guapo, vigoroso y seguro de sí mismo; cuando se inclinaba desde su enorme altura sobre alguien que se hubiera equivocado, podía sentir una experiencia de temer.
Este matrimonio fue por amor, desde el principio, Isabel se enamoró de él cuando tenía 13 años siendo Felipe Príncipe de Grecia y de Dinamarca, oficial de la Armada de 18 años quien la acompañó en el Royal Naval College de Darmouth; con el tiempo se enamoró de élla y en 1.946 en una carta le propuso matrimonio en Balmoral; aunque Felipe tenía parentesco con las coronas de Europa, los padres de Isabel pensaron que no sería seguro, pues su familia había sido expulsada al exilio y él era un príncipe sin nada.
La tímida Isabel no se intimidó porque vio en Felipe a la persona que élla llamaría en su 50 años de aniversario: “mi soporte y mi fuerza durante estos años”, los dos estuvieron unidos por el sentido del deber y el deseo de servir; élla le brindó a Felipe un lugar emo- cional seguro e incuestionable, él acompañó a la reina en más de 22 mil compromisos reales en todas sus giras por el extranjero y a veces le ladraba a la prensa: ¡no empujen a la reina!… cuando se le acercaban demasiado; élla lo animó para que jugara Polo, volara y condujera carruajes, a la edad de 97 años conducía uno de 4 caballos por Windsor Great Park, tenía pasión por la tecnología sin entrar en el ámbito constitucional de la reina.
Para élla la experiencia del Covid en Inglaterra fue una bendición inesperada y también traumática, pasó un año encerrada en Windsor y en Balmoral con el amor de su vida; en público no había demostraciones de afecto, sin embargo, en privado tuvieron una maravillosa intimidad y cuando notó que Felipe se estaba quedando sin fuerzas, élla suavemente y con amor lo dejó ir.
Medellín abril 15 de 2.021
Yolanda Ramírez Z.